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¿Hasta dónde los periodistas deben proteger la privacidad de las personas?

El año pasado un periodista del diario británico The Guardian documentó cómo reporteros que trabajan para un diario popular en esa país usan la intervención telefónica para lograr algunas de sus historias.

El reportaje sugirió que esta práctica era del conocimiento de los editores y reporteros del diario The News of the World.

En un reciente debate en Londres, Nick Davies, autor de esta noticia, afirmó que el espionaje de conversaciones es cada vez más común ante las nuevas tecnologías y la presión de las salas de redacción (sobre los reporteros).

Algunas organizaciones de noticias se preguntan si la intrusión de los medios en la vida privada de los ciudadanos se justifica si existe un interés público.

Las personas que han sido protagonistas indirectas de estas historias afirman que los periodistas abusan de sus privilegios y sólo colocan en la categoría de chisme este tipo de trabajo.

¿Estás de acuerdo en que los periodistas usen la intervención telefónica para algunos casos? ¿Dónde comienza el interés público y donde comienza a romperse la Ley?

No apruebo la intervención telefónica como método periodístico

Definitivamente la instrusión en la vida privada de las personas a través de la intervención telefónica no es una manera ética de hacer periodismo.. es más, eso no es hacer periodismo.

Quien lo hace y obtiene información de esa manera cae en la definición de espía, ni más ni menos. Si algún periodista o dueño de empresa periodística aprueba ese tipo de métodos está aceptando que incluso su propia línea telefónica sea intervenida, ya sea por algún otro periodista o por el gobierno. Sin duda, la línea entre la vida privada y vida pública de los funcionarios de gobierno o políticos es muy delgada, y muchas veces los límites no están muy claros. Hay un precepto periodístico básico: cuando un asunto e la vida privada incide directamente en la vida pública o en el ejercicio público de determinado personaje político, entonces aquel asunto pasa al ámbito público.

Pero algo muy diferente es que un periodista intervenga, intercepte o intrusione la línea telefónica de un personaje político con la finalidad de conocer lo que habla y con quien. Eso no demuestra más que incapacidad para hacer un verdadero trabajo de investigación periodística.

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